¿Qué pasó con ConCreces, la financiera con cinco décadas de éxito antes del desastre?
- 19 feb
- 2 Min. de lectura
Tras 45 años de operación bajo un modelo de financiamiento local, la Unión de Crédito
Concreces ha pasado de ser un referente de estabilidad en el sureste a enfrentar la
revocación de su licencia por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores
(CNBV).
Durante las administraciones previas al 2022, durante años y bajo la gestión de Juan José Gutiérrez Chapa, la gestión se apoyaba en auditorías de firmas externas y reportes de Fitch Ratings. En crisis previas, como las de 1994 y 2008, la entidad logró mantener sus operaciones mediante la profesionalización de su estructura y la búsqueda de fondeo en instituciones.
Sin embargo todo cambió cuando a partir de 2022 llegó un nuevo grupo de control
vinculado a capital extranjero, los procesos de rendición de cuentas sufrieron
modificaciones. Los estados financieros dejaron de ser públicos y se suspendieron las
auditorías externas, lo que derivó en la pérdida de la calificación crediticia y la sanción
final de la CNBV, que la llevó a su revocación para operar como unión de créditol y con ello, afectaron a cientos de oaxaqueños que durante años fueron socios de la unión de
crédito más importante no sólo de la zona, sino reconocida en el país, durante la gestión de
Chapa Gutiérrez.
Debido a la historia que se tenía con la unión de crédito, el grupo fundador realizó una
aportación de 74 millones de pesos para capitalizar la institución que estaba ya con la nueva
dirección del grupo de inversionistas extranjeros, Juan José Gutiérrez Chapa aportó
recursos con la esperanza de que la unión pudiera reactivarse, pero la mala administración
que ya arrastraba la intermediaria con los nuevos directivos la llevó a su declivel.
Pese a los recursos que se inyectaron, la administración vigente buscó dañar y señaló a los
gestores anteriores, como Gutiérrez Chapa, como responsables de las dificultades actuales,
sin embargo esto se ha venido abajo, ya que los registros históricos de auditorías y
asambleas muestran que la Unión operó con solvencia hasta antes del cambio de mando y
la implementación de nuevos fideicomisos sin aprobación de los socios.











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