top of page

Opacidad termina con ConCreces: casi cinco décadas de éxito antes del desastre

  • 19 feb
  • 2 Min. de lectura

La revocación de licencia para operar como unión de crédito en abril del 2025, reveló una clara ruptura entre la buena gestión histórica y la administración que tomó el control en 2022 de ConCreces. Ahora hay una estrategia de señalamientos infundados contra sus antiguos administradores.


En 1973 un grupo de empresarios locales, la mayoría pequeños y medianos, fundó la Unión de Crédito Industrial y Comercial de Oaxaca (UCICO). Fue referente de transparencia y solvencia hasta 2010, ejemplo a nivel nacional y sobretodo un gran apoyo a los oaxaqueños, todo en ese tiempo bajo la administración de Juan José Gutiérrez Chapa.


Todo eso quedo atrás, luego del cambio de administración que incluyó la llegada de nuevos accionistas, algunos de origen español que desde su llegada, suspendieron las auditorías externas, Fitch retiró su calificación y se ocultaron los estados financieros a los socios. Esta falta de rendición de cuentas contrasta con las gestiones anteriores que, en crisis pasadas, priorizaron la liquidez y la profesionalización contable.


La narrativa malamente busca responsabilizar a figuras como Juan José Gutiérrez Chapa, pero también es uno de los afectados, ya que inyectó más de 74 millones de pesos de su patrimonio para sacar a la institución de una crisis por la pandemia de Covid-19, pero los administradores a cargo de la unión optaron por no responder a los ahorradores, y todos hasta la fecha han sido afectados.


Ante esta situación, y para aminorar el impacto en los ahorradores, los socios de la unión crearon un fideicomiso con el único objetivo de ejecutar la cobranza de cartera vencida, lo cual se logró en más de un 50 por ciento de la cartera aportada, . En vista de dicha formula exitosa, la administración vigente con directivos extranjeros, sin explicaciones técnicas ni transparencia crearon un tercer fideicomiso en donde no se cumplieron los compromisos para recuperar el dinero de los ahorradores, no se informó sobre su funcionamiento, lo que generó incertidumbre entre los afectados, ni siquiera se conoce quienes son los verdaderos beneficiarios de dicho fideicomisoLa situación culminó en abril de 2025 con la revocación de su licencia de operación por parte de la autoridad financiera mexicana. Actualmente, su nombre se ve empañado por una gestión que, en pocos años, destruyó la confianza y el patrimonio colectivo que generaciones levantaron con trabajo.

Opacidad termina con ConCreces: casi cinco décadas de éxito antes del desastre

Comentarios


Principales
bottom of page