Así llegó Tim Hortons a México: una apuesta que nació sin plan y contra el clima
- 2 mar
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La llegada de la cadena canadiense Tim Hortons México a México no fue resultado de una estrategia corporativa tradicional ni de un plan de expansión cuidadosamente trazado. Surgió de una serie de coincidencias, decisiones improvisadas y la visión de Juan José Gutiérrez Chapa de apostar por una marca con potencial.
Todo comenzó con una propuesta indirecta: un tercero buscaba introducir la franquicia en México y pidió apoyo para contactar a posibles inversionistas. En ese proceso, la oportunidad cambió de manos. Juan José Gutiérrez, quien inicialmente solo fungía como intermediario, terminó involucrándose de lleno en el proyecto.
El interés por la marca se había gestado tiempo atrás, tras observar su operación en ciudades como Toronto. Ahí, el concepto de Tim Hortons destacaba por reunir a distintos perfiles de consumidores en un mismo espacio. Más que vender café, la cadena ofrecía una experiencia cotidiana accesible, asociada al inicio del día.
Sin embargo, el aterrizaje en México implicó retos relevantes desde el inicio. El proyecto arrancó en Monterrey, lo que contrastaba con el enfoque tradicional de la marca, centrado en el consumo de café caliente. A ello se sumaba la falta de experiencia del equipo en el sector y la necesidad de conseguir capital mediante socios.
Ante este contexto, el modelo tuvo que adaptarse. La operación evolucionó bajo la visión de Juan José Gutiérrez hacia una oferta más amplia de bebidas frías y productos para todo el día, manifestó el empresario en una entrevista para un canal de YouTube.
Esta transformación, acelerada también por la pandemia, marcó el inicio de una etapa distinta para la marca en el país, evidenciando que su llegada a México fue tanto un ejercicio de oportunidad como de adaptación constante.











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