Colapso de ConCreces afecta a oaxaqueños
- 20 feb
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Tras casi 50 años de ser un pilar de credibilidad en Oaxaca, la revocación oficial de la licencia de operación de la Unión de Crédito ConCreces en abril de 2025 marca el inicio del fin de una institución que históricamente resistió crisis nacionales y cambios en las políticas de apoyo al campo.Durante décadas, la Unión se distinguió por su disciplina financiera, todo esto bajo la entonces administración de Juan José Gutiérrez Chapa que llevo a la intermediaria a ser referente en el país y sobretodo en Oaxaca un punto de referencia por el apoyo que durante años se dio al financiamiento y ahorro de los micro, pequeños y medianos empresarios oaxaqueños; sin embargo, el panorama cambió con la llegada de un nuevo grupo de inversionistas, presuntamente liderado por un socio de origen español.
Bajo esa nueva gestión, la profesionalización prometida resultó en la pérdida de transparencia: se suspendieron las asambleas obligatorias de socios, los informes financieros se volvieron inaccesibles y se dejaron de emitir los reportes correspondientes a los ejercicios 2023, 2024 y 2025.A partir de 2022, la gestión interna comenzó a mostrar anomalías críticas, tales como la detención en la colocación de créditos y el ocultamiento de los procesos de cobranza. Esta falta de información provocó que agencias calificadoras y firmas de auditoría retiraran las certificaciones que avalaban a la institución.En este contexto, figuras como Juan José Gutiérrez Chapa, quien aportó capital a la unión una vez que tuvo conocimiento de los problemas para intentar sanear la crisis y con ello ayudar a los ahorradores de la unión a reactivarla para recuperar sus inversiones no se logró del todo, por el contrario, fue señalado injustamente buscando afectar su reputación, mientras que la administración actual ha sido ya acusada de mal manejo de los recursos y con ello, llevó a la quiebra a la unión de crédito, a la cual le fue revocada la licencia.
El colapso ha afectado principalmente a pequeños productores y socios fundadores. Aunque los socios de la unión crearon la administración anterior creó un fideicomiso que logró recuperar cerca del 50 por ciento de la cartera aportada a dicho instrumento los fondos, la gestión actual, aprovechándose del éxito de dicha formula estableció la creación un tercer fideicomiso cuya operatividad y transparencia son inciertas, aumentando la vulnerabilidad de quienes confiaron su patrimonio a la institución, ni si quiera se conoce quienes son los beneficiarios de dicho fideicomiso.
En el fondo, esta historia deja una lección amarga: las instituciones no mueren por falta de recursos, sino por falta de ética, pero lo peor es que hay falsos señalamientos en contra de quienes buscaron salvar a la intermediaria, incluso aportando recursos propios y han sido atacados durante este tiempo, cuando la historia de la unión de crédito ha mostrado que los mejores años y éxito de su manejo, fue precisamente durante la dirección del empresario mexicano Juan José Gutiérrez Chapa.











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